DANIEL MUÑOZ
Fraile antes que cocinero
dani

Todo lo aprendido de cocina por Dani proviene del recetario personal su madre. En esa guía, además de leer ingredientes, se inculcan valores como la responsabilidad, la autoexigencia y la ilusión por aprender. Al añadir el condimento de la perseverancia, tan necesaria en la hostelería, aparece un camino muy sabroso, preparado para colmar los más exquisitos paladares.

Bajo su opinión, el cliente al venir a Lakasa espera una velada agradable, equilibrada en su conjunto, sin estridencias. Busca disfrutar de una cocina de calidad en cuanto a producto, técnica y presentación, a precios justos y en un entorno cordial y distendido. Con esas condiciones, ¿a quién no le apetece venir?

Pero Dani juega a la paradoja. En Lakasa, primero fue fraile y luego cocinero; primero fue cliente y luego empeñó todos sus esfuerzos en formar parte del ekipo. ¡Qué jodio!