El Bosque Goloso (tercer periodo)

Los cinco sentidos- gusto, oído, vista, olfato, tacto- se dan cita a la hora de potenciar el placer de la comida. Los aficionados a la buena mesa valoran cada día más la experiencia total que supone complementar los sabores en estado puro, y su consiguiente elaboración culinaria, con la presentación de los platos en la mesa, las texturas de los alimentos, el sonido (o silencio) ambiental o los olores que emanan de cada creación gastronómica. Los cinco sentidos juegan su papel en la experiencia integral que supone una buena comida.

EL BOSQUE GOLOSO, TERCER PERIODO

Desde hace más de un cuarto de siglo he estado escribiendo verano tras verano crónicas y críticas de música clásica y ópera para un periódico de nuestro país. Cada día un mayor número de lectores me pedía que diese alguna pista gastronómica sobre los lugares que frecuentaba, y así muy tímidamente recomendé algunos restaurantes desde Bayreuth a Salzburgo o Aix­en­Provence.

SIETE MUJERES (Segundo periodo de “El bosque goloso”) Por Juan Ángel Vela del Campo

“Desde la Antiguedad, la comida es uno de los actos sociales que, además de responder a la necesidad fisiológica del ser humano de alimentarse, tiene un claro componente de placer, de encuentro con los demás y de creatividad.

SIETE MUJERES (Segundo periodo de “El bosque goloso”)

Por Juan Ángel Vela del Campo

 

Tenía 26 años cuando falleció John Ford en California. Nacida en San Francisco, aunque concebida en Sausalito, Karen Winn es una cinéfila de las que hacen época y una americana físicamente de libro. Su vitalidad es arrolladora. Lo ha sido siempre. Vino a España por primera vez en 1966, el año en el que John Ford dirigió “Siete mujeres”, su última película. Karen Winn cambió la Universidad de Berkeley por la Complutense y conoció en Madrid en agosto de ese año 66 a Emilio García Prieto, con el que sigue viviendo.

5.- ESPERANZA ROY O LA EXPRESIVIDAD IRRESISTIBLE

Por Juan Ángel Vela del Campo

Surgió la idea de esta serie como un homenaje al mundo de la cultura y, en particular, al universo cinematográfico. La denominación, “Siete mujeres”, evoca directamente la película de John Ford del mismo título. En los capítulos anteriores han pasado por estas líneas mujeres representativas de la universidad, el diseño plástico, el cante hondo o el periodismo cultural. Con la mítica actriz Esperanza Roy nos acercamos al mundo de la representación, del teatro, del cine. Se acerca también a la cita su compañero del alma, el director cinematográfico Javier Aguirre, buen gastrónomo además de insigne espectador. Esperanza dice de él que es como un internet de carne y hueso. Comparto su opinión. Además tiene una fuerza de persuasión increible. Les pongo un ejemplo. En el transcurso de la comida citó una película sueca de 1927 que proyectaban en la Filmoteca 48 horas después. No me quedó más remedio que anular todos mis compromisos para poder ver Labios sellados, de Gustaf Molander. Estoy encantado, además de agradecido. La verdad es que la Filmoteca es uno de los tesoros de esta ciudad. Como el Museo del Prado. O el restaurante Lakasa, ea, con sus quesos del afinador Bernard Antony como uno de sus signos diferenciadores.

Pero a lo que íbamos. Lleva Esperanza Roy el arte de la representación en las venas. El teatro, el cine, el baile, el cabaré, y lo que se le ponga a mano. La clave de su fascinación es sencilla: actúa con un sentimiento que refleja las esencias de la vida misma. O dicho de forma más sintetizada: funde el teatro con la pasión de vivir. Embelesa contando historias, o discutiendo con imaginativa lucidez con Javier Aguirre, habilidoso hasta el delirio para que Esperanza pase sin despeinarse de ser la la monja alferez por antonomasia del cine español a encarnar la vida perra de Juanita Narboni. El baile fue una de sus primeras actividades artísticas. Recuerda sus conversaciones con Francisco Escudero o Carmen Amaya, y sonríe irónicamente cuando se evoca su desfile por la pasarela en “La corte del faraón”. Ay, Babilobia, qué mareo.

Las primeras imágenes gastronómicas de Esperanza están asociadas a las sardinas arenques y su colocación radial en aquellos recipientes circulares de madera de las tiendas de ultramarinos de la posguerra. “Cuando visité por primera vez Helsinki y Finlandia no dejaban de hablarme maravillas de un producto para mí desconocido entonces como era el caviar. Lo probé, claro, pero los recuerdos me llevaron de inmediato a la infancia y a los arenques tal y como los preparaba mi mamá. Puede parecer, visto desde hoy, una barbaridad pero el sabor los arenques era para mí inigualable, mientras el caviar me resultaba lejano”. Prepara César Martín unas vieiras a la plancha exquisitas mientras hablamos de la vida que pasa, recreándonos en lo que
ha cambiado la sensibilidad gastronómica en las últimas décadas y en lo que han evolucionado aromas y sabores.

Le sugiero que me hable de sus platos favoritos y expone con devoción su amor por los arroces, centrándose en el de verduras, con una receta que escribe tal y como se reproduce en estas líneas. SE INCLUYE LA RECETA CON SU LETRA NATURAL

Receta-Esperanza-Roy-3

Disfruta comiendo, disfruta hablando, disfruta compartiendo cada instante. De los calçots y los garbanzos a la liebre y la lamprea hay un recorrido excitante que finaliza en la bandeja de quesos de Bernard Antony, con muestras de de la abadía de Tamie en Saboya, gruyère en Suiza, laguiole en Aveyron (al lado del restaurante de Michel Bras), brebis de Corse en Venaco, maroilles fermier en Calais o azul de cabra en los Alpes. Un festín. “Por encima del espectáculo, de la admiración histórica de los españoles por los quesos franceses y de la sinfonía de sabores, está la sensación de gran cultura que se respira al degustar estos quesos tan cuidadosamente seleccionados”, dice Esperanza, mientras escucha al camarero Daniel ilustrando con precisión con una tableta tecnológica los paisajes, los animales y la elaboración de los quesos. Bernard Antony es desde hace tiempo de la casa. Bueno, de Lakasa. Desde ahora, Esperanza Roy también lo es. Vaya fichaje, compañeros de la cocina y de la sala.

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