Aludimos recurrentemente en nuestro discurso a la trascendencia que tiene en la cocina de Lakasa el contacto permanente con los proveedores y la manera en como ello alimenta una curiosidad que no deja de generar ideas.

Así sucede con Alberto, desde los puertos de Cádiz. En días pasados nos informaba de la presencia de mar de fondo: los coletazos de mar provocados por el viento, que genera fuertes mareas en su acercamiento a la costa, removiendo todo el fondo marino. En esa agitación, crustáceos que permanecen ocultos como el langostino quedan desenterrados. Situación que aprovechan pescados depredadores de costa con las urtas, borriquetes, bocinegros, cabrachos… para darse el banquete.

Tras el paso de este mar de fondo y la vuelta a la tranquilidad de las aguas, las capturas de grandes piezas se incrementan tanto en su calidad como en número. Y todo ello, esta semana, tiene su reflejo con estas urtas, en nuestra mesa de trabajo, a 600 kilómetros de aquella costa.

 

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