Lis Maricela
Residencia en la calle de la alegría
lis lakasa

Un inventor de palabras, un sastre y un pintor, se reunieron como cada tarde en una taberna en Argentina empeñados en conseguir creaciones que hicieran de este mundo un lugar un poquito mejor.

El inventor aportó el calificativo de "encanto" para definir la capacidad de algunas personas de arreglar un mal día al prójimo al obsequiarle con su alegría. 

El sastre defendió la idea de coser uniformes de trabajo, en lugar de con algodón y lino, con originales materiales como el compromiso, la educación y el compañerismo. De esa manera, no siempre todos los uniformes sentarían igual.

El pintor, por su parte, descubrió un nuevo color de su paleta, con el que en cada trazo revestía todo lo que tocaba de una sabiduria indisimulable.

El inventor, el satre y el pintor, al terminar la tarde, acordaron el nombre a dar a su nueva obra: Lis Maricela