¿Por qué este calamar resulta tan tierno y tan rico? Varias son las razones:

  • Por el arte de pesca artesanal empleado para su captura, el de boliche. Un arte considerado mixto, de arrastre y de cerco (el primer vídeo lo muestra muy bien), en donde los calamarcitos se recogen a mano uno a uno, obteniendo un producto intacto, en el esplendor de todas sus cualidades.

 

  • Por el rico hábitat donde han vivido, en plena ría de Arousa, en aguas limpias, con una alimentación variada de pequeñitos peces y crustáceos.

 

  • Por la incidencia de la luz tras su captura, con la que se mimetiza y adquiere unos tonos morados bellísimos.

 

  • Por la conservación durante su transporte, otro punto crítico para mantener la calidad de esta joyita. A Lakasa, el calamar nos llega al día siguiente de su captura en un cajón isotérmico. Al abrirlo, algunas piezas todavía se conservan vivas. Un pasote.

 

  • Por la breve manipulación a la que sometemos al calamar en la cocina. Lo limpiamos en agua con mucho mimo. Y a la hora del pase le «acariciamos» en la plancha para ensalzar sus matices marinos y darle una llamativa textura crujiente. En el plato, acompañamos el calamar con una cebolla en juliana muy pochadita con amontillado.

Te recomendamos...

sin cookie
Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad
URL copiada al portapapeles