Si en la pescadería viéramos a un borriquete junto a unas urtas, unos dentones o unos pargos, la vista nos insinuaría no escogerlo de primeras. Y sería un error.
A pesar de su color blancuzco y apagado, el borriquete es un pescado soberbio que, fruto su actual momento biológico, estos días viene desde las costas de Cádiz con un punto graso alucinante.
No es de roca, pero su forma de vida se acerca mucho a esta tipología de pescados. Posee una fuerte dentadura, con la que se alimenta de crustáceos, y prefiere vivir en fondos marinos, con los que se mimetiza su piel. Estas circunstancias de hábitat marcan el sabor rotundo y personal de este pescado.
Funciona fenomenal en la brasa, a la plancha o asado. Y las partes como la parpatana o la ventresca son un auténtico manjar.
Estos días, en Lakasa, gracias a la mencionada grasa que traen sus lomos, preparamos el borriquete en la brasa. Una vez en el plato, lo acompañamos de unos pimientos confitados muy especiales, como bien explicamos en la receta.