Mero que nos llega desde el puerto de Burela, en Galicia, y ese detalle lo cambia todo. Su origen cantábrico marca la diferencia en el plato.
Se pesca al anzuelo y, cuando alcanza entre 7 y 8 kilos, es el momento que más se valora en el mercado.

Hablemos de su sabor. En boca, este mero del Cantábrico tiene un sabor a marisco muy marcado, fruto de su alimentación a base de moluscos de la zona.
El grosor de su piel permite protegerlo muy bien durante su cocinado en la brasa, de esta forma, conseguimos una carne con un interior jugoso, de esos que se quedan en la memoria.

En la mesa, es imposible que no se te vayan los ojos a las lascas que salen con solo tocar la carne con el tenedor.
Por otro lado, para la elaboración, de la cabeza extraemos el colágeno y, a baja temperatura, lo trabajamos para lograr una “mahonesa” con la que envolvemos los pimientos asados previamente en las brasas, el acompañamiento que completa el plato.
Como guarnición servimos esos pimientos asados: en la receta te contamos paso a paso cómo los elaboramos. Merece la pena echarle un vistazo.