A Maxi Portes lo consideramos un artesano. En su empresa familiar de Huelva, Vitamina Jota, elabora piezas de cerdo ibérico curadas que juegan en otra liga. En Lakasa nos tiene fascinados con su presa curada.

 

Para comprender su forma de trabajar, Maxi obtiene las piezas de presa de la propia matanza. Podría venderlas en fresco en ese momento, a unos 30 € el kilo, y hacer caja. Pero él elige otro camino: curarlas con un método propio que requiere al menos un año de espera. Dice que es su forma de diferenciarse en un mercado saturado y ofrecer algo único, con verdadero valor para quien lo prueba. Ahí, nos ha ganado.

 

 

Ese proceso de curación es tan cuidadoso como paciente. Primero, adoba las piezas durante cinco días con un aliño de pimentón de La Vera agridulce ahumado, orégano, ajo y sal. Después las embute en tripa, dándoles esa forma característica de rulo, y las lleva al secadero. Allí pasan cerca de un año curándose, dependiendo del clima y la humedad de cada momento.

 

El resultado que llega a Lakasa es una presa con una veta infiltrada generosa y un sabor intenso, profundo. En aquella zona defienden que tiene un gusto que hacía mucho no se encontraba en este tipo de carnes. Amantes de lo bueno: ¡esto es un tesoro!

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