En Lakasa llevamos casi doce años preparando esta receta icónica con una dedicación que se ha convertido en sello de nuestra cocina. Nuestra versión del steak tartar tradicional destaca por tres elementos que marcan la diferencia.
Seleccionamos exclusivamente solomillo de vaca vieja, una carne intensa y sabrosa, ideal para esta preparación. Al limpiarlo en la cocina, eliminamos con cuidado los nervios de cada pieza para quedarnos solo con la parte magra. Luego, la picamos a cuchillo con un corte limpio que respeta la textura natural de la carne. El resultado es un steak tartar jugoso, fino y lleno de sabor.

Cada persona tiene su propio paladar, por eso adaptamos el steak tartar a las preferencias del comensal. Preguntamos por el nivel de picante, los ingredientes y aliños deseados, y lo preparamos al momento. Esta personalización convierte cada tartar en una experiencia pensada al detalle para quien lo va a disfrutar.

El steak tartar se sirve con una guarnición que ha conquistado a nuestros clientes: patatas fritas caseras, elaboradas con mimo. Primero las pochamos lentamente en aceite de oliva limpio, y luego las doramos para que queden crujientes por fuera y melosas por dentro. Un complemento perfecto para redondear el plato.
Un día, nos pidieron en la prensa que les compartiéramos la receta