Con las primeras caballas de bajura llega también la señal de que la primavera empieza a abrirse paso en el mar.
En estos días, la caballa se aproxima a la costa siguiendo su ciclo natural. En puerto, sin embargo, lo cuentan con prudencia: su llegada no garantiza una gran costera, porque intervienen otros factores, como la biomasa, el movimiento del pescado o las cuotas.
En Lakasa trabajamos caballas procedentes de pesca artesanal, capturadas una a una en las costas de Galicia. En menos de 24 horas desde su captura, las piezas llegan directamente a nuestra cocina. Esa cercanía entre el mar y el plato marca la diferencia y nos permite ofrecer un producto de calidad excepcional, muy alejado de los estándares de la pesca industrial.
En cocina, una buena caballa la reconocemos al instante: carne prieta, jugosa y con una grasa fina que aporta intensidad sin restarle frescura. Un ingrediente extraordinario.